Lluvia en Copiapó, el que no sea de por estos lados que no se ría de la situación. Fué genial, sus buenos relámpagos, se cortó la luz en donde yo vivo, ahora no hay agua y hace calor. Que entrenido, una lluvia toda insípida y Copiapó se revoluciona, ya se piensa en el superávit de la fuente hídrica, desierto florido, y los comerciantes ya sacan sus cuentas, no faltará el artesano que venderá el recuerdo a luca, ni tampoco faltará el turista al que le venden la pomá y lo cagan con algún cuento del tío.
Lluvia en Copiapó, todo oscuro y la cuidad duerme. El silencio se quiebra con el golpe de cada gota en las ventanas y no falta quien se despierta para apreciar que la ciudad se ve mejor oscura que con luz artificial, así como tampoco faltó el que se sentó al lado de la ventana y pensó cualquier cosa y, de forma melancólica, recordó lo feliz o infeliz que se podía ser por la vida. O el que puso música y solamente disfrutó lo anormal del fenómeno.
No faltó el copiapino orgulloso que lo dió a conocer al mundo entero como la gran noticia (no me confundan, yo describo lo que veo y lo que me cuentan, si una lluvia no es para tanto) y no faltó el pensamiento radical de Osman Cortés Argandoña, quien debe haber pensado que esta lluvia la mandó algún ente superior en honor a Copiapó y, junto con ello, pensar un vez más que la ciudad deber ser lo más grande de Chile y por eso ser la capital de la nación. En este caso los damnificados son los estudiantes de la UDA, a la cual ya no asisto (afortunadamente).
No faltó el que pensó en un poema de amor y lo subió a la red, asi como tampoco faltó el que sin ideas escribió lo primero que se le vino a la mente. Tampoco faltará la noticia en la misérrima edición de 24 Horas Red Atacama, y hasta alguna que otra compañía sacara ventaja por prestar sus servicios a la paupérrima Municipalidad por haber asistido a los infaltables damnificados por la lluvia. No faltó el que dió excusa en el trabajo para no asistir a éste. Y no faltó el que se sacó el pillo por no haber avisado la reunión esperada pero aún así improvisada.
Está demás decir que esto pasa cada vez que caen algunas gotas en Copiapó, y como ven, no falta el que cambia su desértica rutina y se cree sureño porque salió cinco minutos. Termino mencionando que espero la próxima lluvia, porque me encanta la lluvia.
Mijo linda la reflexion
me rei muxo con lo del cuento del tio
y el artesano q venda recuerdo de la lluvia
es verdad, llovio n copiapo 7 ml por lo q lei
q para nuestra ciudad es arto
ahora bien convertido en stgo encuentro q es poco
para los 200 ml q llevamos en el año
pero a lo q voy, siempre es bonito disfrutar
de una lluvia y mas aun en un paraje tan desertico como akel
espero q n las noticias no sean tan alarakientos no mas
de decir q la ciudad se inundo XD
bueno memo voy a seguir
tudiando anatomiaaa miologia y la ctm XD
jaja igual ta entrete pero dificil